viernes, 12 de enero de 2018

José Fiscer Barbeyto; médico, político y preso



Uno no tiene la suerte todos los días de poder escribir la biografía, o al menos un breve resumen aproximado de ella de un personaje histórico que, además, ha sido familiar.

Ese es el caso que nos ocupa hoy, una personalidad histórica que, si bien tuvo una cierta relevancia en la España de su época fue una figura menor a la sombra, que ocupó unas limitadas responsabilidades políticas en un periodo tan convulso como la España de los años 30 y que, además, fue el tío-bisabuelo de éste que os escribe desde este blog.

1) Los orígenes

José Fiscer Barbeyto nace en el año 1882 en el pueblo de Morón de la Frontera, provincia de Sevilla, hijo de Justino (o Faustino, pues aparece con ambos nombres en los archivos) y de Carmen. Los antecedentes familiares, especialmente los de su padre Justino (Faustino) Fiscer, sin embargo, relacionan su antepasado familiar con el municipio de La Carolina (Jaén), de donde es oriundo el apellido Fiscer.

Los Fiscer, de ascendencia alemana y, según el investigador Francisco José Pérez Fernández originario, de la entonces villa de Durlach (actualmente Karlsruhe, en el estado de  Baden-Wurtemberg), muy probablemente se llamaron Fischer originariamente en Alemania (perdiendo la h en los trámites burocráticos españoles al sonar más “español”), llegaron a la Sierra Morena andaluza a finales del siglo XVIII, en el seno de las repoblaciones andaluzas que derivaron en la creación de las “Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena” a partir de  1767, durante el reinado de Carlos III,  promovido por el Intendente de Sevilla y del Ejército de Andalucía y Superintendente de las Nuevas Poblaciones Pablo de Olavide, y por el aventurero bávaro Johann Kaspar Thürriegel.

Las poblaciones se crearon con el objetivo de poblar las grandes extensiones despobladas existentes en el curso del Camino Real de Andalucía, favorecer la seguridad del tráfico de personas y mercancías que circulaban por el camino de Andalucía, especialmente de los peligros derivados del bandolerismo, y fomentar en esos lugares la agricultura y la industria, atrayendo colonos centroeuropeos católicos, principalmente alemanes, flamencos y suizos,  traídos por el aventurero bávaro Johann Kaspar Thürriegel. 

Fruto de ello, a partir de 1767 se fueron creando en Jaén una serie de municipios nuevos para colonos europeos, como fueron Aldeaquemada, Arquillos, Carboneros, La Carolina, Las Correderas, Guarromán, Miranda del Rey y Magaña, Montizón, Navas de Tolosa, Rumblar, Santa Elena, o La Concepción de Almuradiel.

En La Carolina, concretamente, se afincaron los Fischer/Fisher, renombrados ahora como Fiscer, donde José Fiscer tuvo familia y vínculos personales, como así lo atestigua su propio testimonio estando en la Cárcel de Talavera de la Reina el 1 de abril de 1941, en la cual Fiscer, para demostrar sus antecedentes familiares, afirma haber sido criado en el seno de una familia católica y religiosa, y haber pasado muchos años de su infancia y juventud en el municipio jienense, evidencia la conexión familiar de los Fiscer con esta zona.

A pesar de estar afincados desde finales del siglo XVIII en La Carolina, el apellido Fiscer se va extendiendo a lo largo del siglo XIX-XX por diversos lugares de España, debido a la necesaria migración motivada por la pérdida del auge de la economía local en la zona a partir del siglo XIX, cuando ocurre con estas colonias algo similar a lo que ocurrió con la población de Nuevo Baztán (Madrid) donde, con el paso del tiempo, la economía local por agotamiento termino quebrando y motivó que muchos de sus colonos marcharan a otras tierras a buscar suerte. 

Durante su estancia andaluza, José Fiscer se licenció en Medicina y Cirugía, oficio que ejerció durante gran parte de su vida, siguiendo la tradición de formación universitaria en su familia. Así, en la “Memoria del estado de la Universidad de Granada” publicada en 1894, aparece un Benigno Fiscer y Barbeyto, posiblemente hermano de José Fiscer, natural de La Carolina (Jaén), Licenciado como Bachiller por la Universidad de Granada entre 1887-1890, no indicándose los estudios cursados. 

Ello nos evidencia los orígenes jienenses de los Fiscer (evidenciando que la estancia de Fiscer en Morón debió ser bastante breve), y que muy posiblemente Fiscer debió licenciarse en Medicina en la Universidad de Granada o en la Central de Madrid, al igual que su hermano Benigno, y otros muchos destacados profesionales de la época, también licenciados en este centro, como los hermanos Manuel y Niceto Alcalá-Zamora, Fernando de los Ríos, o Francisco Giner de los Ríos, debido al prestigio profesional de esta universidad y ser un centro referencial en Andalucía.

2) Llegada y primeros pasos en Torrijos

Después de licenciarse como médico, Fiscer debió empezar a ejercer su profesión en diversos destinos como era común en la época, pero rápidamente se afinca, por ser destinado, al pueblo toledano de Torrijos en el año 1922, donde permanece ejerciendo su profesión y su actividad política de forma inalterable hasta 1936. 

En esos 14 años de estancia en Torrijos, Fiscer se convierte, por su profesión y su talante educado, intelectual, moderado y afable en una persona destacable en el municipio y en la provincia de Toledo, rodeándose en todo momento de los sectores más relevantes de la sociedad toledana. En este periodo, José Fiscer inicia su carrera política, evidenciando las inquietudes por resolver los problemas sociales de la provincia de Toledo y de su municipio de acogida, y ya a finales de los años 20, durante la Dictadura militar de Miguel Primo de Rivera actúa como Teniente de Alcalde de Torrijos. 



De este cargo tenemos una doble fuente documental; 

Por un lado, en el libro “Torrijos 1931-1944” de Juan Antonio Morales Gutiérrez, se recoge una carta al periódico El Castellano de Julio González Sandoval en 1935, en la que se recuerda el pasado político del señor Fiscer afirmando;

“…igualmente, al señor Fiscer, presidente de la Diputación provincial, lamento tener que recordarle que no pensaba en la República cuando era teniente alcalde de Torrijos durante la Dictadura”. 

Por otro lado, y evidenciando que este cargo político no fue algo obviado o escondido por Fiscer, éste, nuevamente estando preso como veremos más adelante, vuelve a remarcar su paso por el gobierno municipal torrijeño en época primorriverista en la ya mencionada carta en la Cárcel de Talavera de la Reina el 1 de abril de 1941, en la cual el entonces preso  Fiscer, con el objetivo de alejarse de cualquier pasado de radicalidad, reivindica ante el tribunal que lo juzgaba su pasado como Teniente de Alcalde de Torrijos en época de Primo de Rivera, a finales de los años 20. 

Lo cierto es que, viendo su evolución política anterior y posterior, no es de extrañar la participación política en esta época de Fiscer. Como médico que era, esta profesión era muy valorada en la época, especialmente en los pueblos pequeños, donde el médico (al igual que el profesor o el guardia civil) era una profesión de gran prestigio y reconocimiento social, lo cual unido al talante religioso católico y moderado de Fiscer le harían ser un elemento idóneo a la hora de ocupar cargos de responsabilidad política en la época y que Fiscer, ya con un gran deseo de servir al pueblo, aceptó durante los años finales de la época monárquica. 

Es de recordar que Fiscer, como muchos otros monárquicos y moderados de la época, experimentaron un cambio de tendencia que el señor Sandoval le recrimina a Fiscer, a finales de la época alfonsina. 

El descrédito de la monarquía de Alfonso XIII, la crisis económica y las ansias de libertad hicieron que, incluso ministros o personalidades provenientes de familias monárquicos convencidas de la monarquía como Niceto Alcalá-Zamora, Miguel Maura o José Sánchez Guerra se hicieran a lo largo de 1930-1931 en militantes republicanos, al creer que ello servía mejor a los intereses del país, y al comprobar el eminente hundimiento de la experiencia monárquica en España. 

Ello, así como su prestigio, su formación intelectual y su enorme disposición política explica cómo, a pesar de haber participado en un gobierno monárquico dictatorial como el primorriverista, José Fiscer, con la caída de la monarquía alfonsina en 1931 se convierte en uno de los más firmes candidatos para ocupar destacados puestos de responsabilidad en la naciente República. 



Así, en los comicios de 1931, y la posterior proclamación de la Segunda República, José Fiscer vuelve al Ayuntamiento de Torrijos nuevamente como Teniente de Alcalde pero en este caso al frente de la candidatura republicano-socialista, encabezada por el también facultativo Agustín Rivera Cebolla, quien ocupara el cargo de Alcalde del Torrijos republicanos entre 1931-1933 y en 1936 hasta la entrada de las tropas franquistas, siendo en este periodo mano derecha y gran apoyo Fiscer de Rivera en el municipio torrijeño. 

3) Los primeros pasos de la época republicana

Desde el primer momento, Fiscer se vincula con los partidos más moderados del panorama político republicano, primero en Derecha Liberal Republicana y luego en Izquierda Republicana, remarcando en la mencionada carta de Talavera de la Reina de 1941 el hecho de que durante todo el periodo republicano “pertenece siempre a partidos republicanos burgueses” de corte moderada. 

El primer partido político al que pertenece Fiscer es a la Derecha Liberal Republicana, partido que dirige el político liberal Niceto Alcalá Zamora, andaluz como él, con el que Fiscer compartirá un perfil muy similar, tanto por sus antecedentes e inicios de su carrera política en época monárquica, su perfil moderado, su fe religiosa y su conversión en último momento a la causa republicana moderada, llegando a militar juntos en el mismo partido y coincidiendo en alguna ocasión en actos oficiales, como el que mencionaremos en Toledo en 1933. 

Los antecedentes de este partido en el que militó Fiscer surgen cuando el eminente político y jurista cordobés Niceto Alcalá Zamora, se separa del Partido Liberal, y junto a otros políticos en 1930 funda el partido conservador y republicano "Derecha Liberal Republicana" (DLR), con el objetivo de incorporar al republicanismo español a las masas conservadoras decepcionadas como ellos con la monarquía española. 

La DLR participa de la mano de Alcalá Zamora y Maura en 1930 en el Pacto de San Sebastián, y en el Gobierno Provisional de la República, y tras la proclamación de la República, participa en las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 dentro de las listas de la Conjunción republicano-socialista obteniendo 25 escaños, su máximo apogeo político en la vida republicana, y convirtiéndose durante el primer bienio republicano en una fuerza de republicanismo moderado y conservador en el que se encuadraban profesionales liberales de la clase media y burguesa como Niceto Alcalá Zamora, Antonio Maura, Rafael Sánchez Guerra, o el propio Fiscer. 

En declaraciones ante los tribunales franquistas en 1939, Fiscer menciona brevemente el recorrido del partido, afirmando que pertenece a éste desde sus orígenes (1930-1931) hasta que “el partido queda disuelto en 1933”. 

Sin embargo, no hay constancia de este suceso al que hace referencia Fiscer, pues el partido, rebautizado en 1931 como "Partido Republicano Progresista" (PRP) se mantiene presente en la vida política y en las cortes republicanas españolas hasta el mismo 1936, si bien ya de forma insignificante, moviéndose entre 3-6 escaños (frente a los 25 que consigue en 1931 con la marca DLR) y sufriendo importantes reveses políticos, como el abandono de la coalición republicano-socialista, la dimisión de Miguel Maura, y la escisión y puntilla final al partido que tiene lugar en enero de 1932 (quizá Fiscer se refería a esta fecha y no a 1933), cuando el partido se parte por la derecha con la escisión y abandono de Miguel Maura, por divergencias y rivalidades personales con Alcalá Zamora, para formar el "Partido Republicano Conservador" (PRC). Todo ello motivó que, a partir de 1932-1933, el PRP se hunda cosechando 3 escaños en 1933 y 6 en 1936, y el PRC cosechara 17 escaños en 1933 y 3 escaños en 1936. 

Es de evidenciar el desplome de la posición del centro moderado y conservador republicano entre 1932-1936 de lo que parecía en 1931 como una opción sólida en ese espacio político que, por indefinición, falta de consistencia y crisis de liderazgo dejó de ocupar la DLR y sus herederos (PRP-PRC) en favor de las otras opciones de la derecha republicana (radicales) y anti republicana (CEDA, Renovación..). 



Así pues, Fiscer se incorpora desde el primer momento de una forma muy activa a la vida política republicana local y provincial, tanto ocupando su cargo como Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Torrijos, como en el otro cargo que combino en el primer bienio republicano azañista entre 1931-1933, el de Presidente de la Diputación provincial de Toledo. Como dijimos, Fiscer, ya para 1931 era una personalidad relevante en la provincia de Toledo y especialmente entre la clase política provincial. 

Debido a ello, una vez proclamada la II República en todo el país, se empieza a mover su nombre para ocupar cargos de responsabilidad no solo a nivel municipal en el Ayuntamiento torrijeño, si no a nivel provincial. En aquel momento, según afirma Laura Lara Martínez en su tesis doctoral “La ciudad de Toledo en la edad de plata”, José Mª Semprún Gurrea, militante de Derecha Liberal Republicana, era el gobernador de la provincia de Toledo desde el 17 de abril hasta el 14 de junio de 1931, y en esos primeros días los gobernadores civiles cesaron a los diputados provinciales monárquicos , nombrándose una Comisión Gestora, formada por republicanos y socialistas. 

El presidente de la Comisión Gestora de Toledo fue José Fiscer Barbeyto y el vicepresidente era el republicano radical Felipe Aldaraví Cepeda. Las Comisiones Gestoras, según dice Lara Martínez, fueron creadas por un decreto del 21 de abril de 1931, en el que se dispuso que los gestores fueran elegidos por sufragio popular en los municipios. Fue elegido presidente por unanimidad D. José Fiscer Barbeyto, gestor por el distrito de Torrijos-Escalona. 

El vicepresidente era D. Felipe Aldaraví Cepeda, gestor por el distrito de Toledo-Illescas. El resto de gestores eran: D. Juan Fuentes Parla, por el distrito de Quintanar-Ocaña; D. Ángel Moreno Cid, por el de Madridejos-Lillo; D. Juan de Gracia, por el de Orgaz-Navahermosa, y D. Alberto Moreno Gómez, por el de Talavera-Puente. 

Así, y según sus propios expedientes derivados de los juicios sumarísimos realizados en su contra, se informa de su propio testimonio en 1939 que Fiscer fue nombrado para el cargo de Presidente de la Diputación de Toledo en abril de 1931 y hasta octubre-noviembre de 1933 en que es destituido. 

Durante su presidencia, Fiscer se caracterizó tanto por su moderación, como por su tolerancia con todas las tendencias políticas y especialmente, según afirman los documentos, tuvo un tratamiento de favor a las personas y organizaciones religiosas. 

Así, su amigo personal Agustín Conde afirma en una carta en 1940, con el objetivo de limpiar su nombre de cara a las nuevas autoridades, que Fiscer, en la Diputación de Toledo y siendo aún miembro de la DLR apostó en todo momento por el mantenimiento de los centros de beneficencia provincial toledanos de las Hermanas de la Caridad, y que por su defensa de los hospitales y centros de asistencia religiosos, fue destituido de su cargo en 1933. 

Así lo afirma el propio Fiscer en la mencionada carta de Talavera de 1941, cuando afirma que desde el 30 abril de 1931 hasta noviembre de 1933 ocupa la presidencia provincial toledana, limitándose según sus palabras a las tareas puramente administrativas, ayudando en todo momento a los centros benéficos católicos de la provincia lo que le generó, según afirma, una campaña de desprestigio y ataque en su contra por parte de los “extremistas”. 

Durante este mandado de dos años al frente de la diputación toledana, Fiscer, además de proteger los centros ya existentes, también impulsa, junto con las autoridades estatales otros nuevos proyectos para la provincia, entre los más destacados que protagoniza al frente de su presidencia, estuvo la inauguración del Hospital Provincial de la Misericordia de Toledo, dependiente de la Diputación provincial, en un acto celebrado el 23 de enero de 1933. Según el folleto “Hospital Provincial de Toledo” publicado por la Diputación de Toledo, la inauguración tuvo lugar en la tarde del día 20 de enero, siendo aún Presidente el republicano Manuel Azaña. 

A la ceremonia asistieron las máximas autoridades del Estado como eran los Presidentes de la República Niceto Alcalá Zamora, el del Consejo de Ministros Manuel Azaña, la Corporación Provincial de Toledo presidida por José Fiscer, que era a su vez médico y cirujano y por ello estuvo personalmente comprometido con este proyecto, y un buen número de autoridades entre los que destacaban el Secretario General del Presidente de la República, Rafael Sánchez Guerra (que sería más tarde presidente del Real Madrid), el Jefe del Cuarto militar de la Presidencia de la República, General Gonzalo Queipo de Llano (que llegaría a estar comprometido personalmente con el Presidente Alcalá Zamora hasta el punto de llegar a ser consuegro, y más tarde llegó a ser, como es de sobra conocido, el jefe de la rebelión franquista en la provincia de Sevilla), el Director General de Beneficencia en representación del Ministro de Gobernación, Emilio González López (fundador de la mítica Federación Universitaria Española-FUE, militante de la ORGA y de Izquierda Republicana, Director de Administración Local y uno de los redactores del Estatuto de Autonomía de Galicia) y el Director de Instituciones Sanitarias. 

La ceremonia se pudo realizar gracias a la colaboración de la Academia de Infantería y de la Fábrica de Armas. Durante la ceremonia inaugural, el Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, hizo entrega al Presidente de la Diputación Provincial de Toledo de un donativo de mil pesetas, dedicado a la adquisición de un microscopio modelo ESA94, que según el libro evidenciaba la preocupación por potenciar la investigación en el nuevo Hospital. 

Poco tiempo después de este acto, la derecha radical republicana y la CEDA ganan las elecciones generales de noviembre de 1933, derivando en una represión política e institucional a todos los niveles. Las reformas del bienio azañista y los estatutos autonómicos son suprimidos y frenados, y se suprimen todos los ayuntamientos y las diputaciones provinciales. 

Debido a ello, y a pesar de su moderada y destaca gestión política, José Fiscer es suprimido y destituido al frente de sus responsabilidad como Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Torrijos y como Presidente de la Diputación de Toledo. A partir de ahí, empieza para Fiscer un periodo de crisis política, que coincide con la desaparición y refundación en 1932-33 de la Derecha Liberal Republicana, el partido republicano conservador al que Fiscer pertenecía desde 1931. 

Según consta en los archivos, entre 1933-1936, en esos poco más de dos años Fiscer se mantiene apartado de la actividad política directa e institucional, en parte por la represión política radical-cedista y en parte por desilusión y falta de identificación con ningún proyecto republicano que veía excesivamente radicalizado hacia la izquierda. 

En estos más de dos años, Fiscer se centra en su actividad profesional como médico en Torrijos, aunque es de destacar una decisión política personal en este periodo que tendrá consecuencias posteriores para él. Así, en un expediente llevado a cabo contra él en 1939, se afirma que después de sus destituciones, en 1935 Fiscer se afilia al partido Izquierda Republicana, impulsado por el ex presidente del gobierno Manuel Azaña, y formado por los mayores partidos republicanos de izquierdas y progresistas españoles del momento, tales como Acción Republicana, Partido Republicano Radical Socialista Independiente, y Organización Republicana Gallega Autónoma. 

Sin embargo, según diferentes documentos procedentes de investigaciones realizadas sobre su persona, parecen indicar que la afiliación de Fiscer a la IR no fue voluntaria o por convencimiento político, si no forzada por los acontecimientos políticos del momento. 

Así, según la ya mencionada carta de Agustín Conde en 1940, éste afirma que Fiscer se afilia en 1935 a IR “para defenderse de los ataques de los rojos en Torrijos”. En esta misma idea ahonda el propio José Fiscer en la carta de Talavera de 1941, cuando informa, en primer lugar que siempre formo parte de partidos republicanos burgueses moderados para negar así cualquier radical política en época republicana. 

Además, afirma Fiscer que tras la disolución de la Derecha Liberal Republicana de la que era afiliado, se vio boicoteado profesionalmente por las izquierdas más radicalizadas de Torrijos (que según él mismo fueron los causantes de una campaña en su contra al frente de la diputación toledana por su cercanía a los sectores católicos y conservadores de la provincia), motivo por el cual decide ingresar en IR de forma forzada y no por convencimiento propio, lo que se evidencia en el hecho de que en todo ese momento (1935-1936) no llega a ocupar cargo político alguno en el partido, a diferencia de la DLR de la que fue presidente local anteriormente. 




Afirma que toma esta decisión ya que, al ser destituido de todos sus cargos políticos, se ve obligado a ganarse la vida nuevamente únicamente gracias a su trabajo profesional como médico, y que por lo tanto se ve obligado a manifestarse políticamente para que no se le dejase sin medios de vida. 

Otra evidencia de su disgusto con esta decisión política forzada por los acontecimientos, además del hecho de no implicarse en la vida política ni local ni de su partido, es que en abril de 1936, ante las elecciones a concejales acude personalmente al Centro Republicano de Torrijos (la única vez que afirma hacerlo en su vida) para que se le excluyera de la candidatura política local, lo cual hacen los miembros de IR de Torrijos al parecer por no tener la confianza en Fiscer a la hora de ocupar cargos políticos. 

Después de los dos años del bienio radical-cedista, y siendo ya Fiscer miembro afiliado de IR, se produce un nuevo cambio político de gran relevancia en España. En febrero de 1936, se convocan nuevas elecciones generales en España que, esta vez sí, son ganadas por una coalición de partidos republicanos y obreros de izquierdas, el Frente Popular (coalición electoral formada por el Partido Socialista Obrero Español, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Comunista de España, Partido Sindicalista, Partido Obrero de Unificación Marxista, y aliados nacionalistas) frente a una oposición de derechas dispersa y desprestigiada por los dos años de duros gobiernos conservadores radical-cedista en la que únicamente tuvieron resultados destacables la CEDA, el Partido del Centro Democrático (formado expresamente para las elecciones por el entonces Presidente del Consejo de Ministros Manuel Portela Valladares) y Renovación Española (partido monárquico y antirrepublicano liderado por el diputado conservador y ex ministro en la Dictadura José Calvo Sotelo, asesinado en 1936). 

Estas elecciones otorgan el triunfo del Frente Popular que, rápidamente, reestablece las diputaciones provinciales y los Ayuntamientos municipales que fueron destituidos por la derecha en 1933, reincorporándose a sus cargos políticos muchos dirigentes políticos en todo el país. Para Fiscer, la situación cambia radicalmente debido a este suceso. 

Así, y según afirma el mismo en 1941, tras el triunfo del Frente Popular en 1936, se le ofrece su reincorporación como Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Torrijos, cargo que ocupaba en noviembre de 1933, pero él lo rechaza expresamente, manifestando nuevamente de esta manera su disconformidad con el panorama político republicano existente en ese momento (y que nos hace pensar seriamente que, a pesar de su militancia en IR, es muy posible que votara a alguna opción conservadora en las elecciones de 1936 no integradas en el Frente Popular). 

A pesar de su rechazo expreso, el Gobernador Civil de Toledo exige la reincorporación de Fiscer en su cargo por ser algo “irrenunciable” y un mandato político expreso. Ello, según Fiscer, fue una acción política forzada por las autoridades republicanas y no por deseo o motivación propias, como lo evidencia nuevamente el hecho de que, a pesar de que se reestablecen todos los cargos municipales y provinciales en España, sin embargo no se le reestablece en el cargo de Presidente de la Diputación de Toledo en 1936. 

Es muy posible que en ese momento, los cargos provinciales del Frente Popular estuvieran mucho más escorados hacia la izquierda que los municipales, motivo por el cual se veía a Fiscer con gran desconfianza por su escasa afinidad a la IR y por su cercanía, en general, a los sectores conservadores y católicos de Torrijos y de Toledo. 

4) La dura experiencia de la guerra civil

José Fiscer continúa combinando sus cargos municipales como segundo del Alcalde Agustín Rivera en Torrijos con su profesión médica hasta el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Una vez más, la situación política española cambiara radicalmente fruto de este acontecimiento políticos, y que será, especialmente para Fiscer un momento crucial en los escasos dos meses que dura el predominio del Frente Popular en Torrijos durante el inicio de la guerra civil española. Estos dos meses, no obstante, serán cruciales para Fiscer, ya que en ellos se centraran todas las acusaciones que lo envían durante más de 5 años a la cárcel tras el triunfo y establecimiento de la dictadura. 

En Torrijos, como en muchos municipios toledanos, según afirma en su libro Morales Gutiérrez, se produce en julio de 1936 una duplicidad de poderes ante la falta de autoridad del momento entre el Ayuntamiento, depositario local de la legalidad estatal y gubernamental, y una serie de Comités del Frente Popular que, dirigidos por milicianos antifascistas de las principales organizaciones obreras y sindicales, que pretendían suprimir la autoridad municipal y ejercer de facto las funciones políticas y el gobierno en los municipios que, en el caso de Torrijos llegó a desbordar las funciones y la autoridad del Alcalde Agustín Rivero Cebolla. 

Por este motivo, y dada la radicalidad y la tensión del momento, el mismo 18 de julio de 1936, con las primeras noticias del alzamiento nacional en Marruecos y del alzamiento del Alcázar de Toledo, centro neurálgico de toda la provincia de Toledo, por parte de los militares y civiles golpistas, muchos de los alcaldes y autoridades políticas republicanas provinciales quedan desconcertadas y superadas por los acontecimientos. 

Ese fue el caso del entonces Alcalde de Torrijos Agustín Rivera, que era por aquel entonces también militante de Izquierda Republicana, que el 18 de julio de 1936 viaja a Madrid a primera hora para informarse de los sucesos en todo el país y para recibir instrucciones de su partido, encontrándose en Madrid un panorama caótico en el que los principales partidos del Frente Popular y la propia IR estaban completamente superados y desorientados sobre los pasos a dar en la situación de guerra en la que se encontraba ya el país en aquellos primeros días del alzamiento. 

Fruto de esta marcha del municipio, el Ayuntamiento de Torrijos quedo dirigido como Alcalde en funciones temporal por el Teniente de Alcalde José Fiscer, hasta el retorno del Alcalde Cebolla unos 16 días después, el 3 de agosto de 1936. En esos primeros días del golpe de estado, José Fiscer hace lo imposible para mantener el orden y la tranquilidad en Torrijos y evitar a toda costa asesinatos de gentes de derechas locales, así como saqueos, detenciones o abusos contra los que los miembros del Comité del Frente Popular entendiesen que eran partidarios o simpatizantes de los militares golpistas. 

Sin duda, esta actitud de contención y responsabilidad política de Fiscer en las primeras semanas de la guerra civil en Torrijos fueron determinantes para salvarse la vida, a diferencia de lo ocurrido con su colega, el Alcalde Agustín Rivera, declarado responsable e inductor de los asesinatos cometidos por las izquierdas en Torrijos y ejecutado en la Cárcel de Santa Rita de Madrid en agosto de 1944, apenas unos meses antes de la liberación de prisión de Fiscer. 

No obstante, y a pesar de la contención y del intento de imponer su autoridad como Alcalde en funciones de José Fiscer y luego como miembro de la corporación municipal a la vuelta de Rivera en agosto, se creó una confrontación de poderes que llegaba según afirma Morales Gutiérrez, a que el Comité del Frente Popular contradijera al Ayuntamiento de Rivera y Fiscer, y a que el dicho Comité llegara a despreciar al Ayuntamiento, y a invadir literalmente las dependencias municipales con milicianos locales y de fuera para usurpar las funciones políticas locales y tratar de organizar y lanzar duras campañas de represión contra los representantes de la derecha política y empresarial local de Torrijos. 

Esta situación de confrontaciones de poderes entre el Ayuntamiento y el Comité, y la supremacía de éste por la invasión de milicianos armados a su favor, provocó lo que Fiscer pudo evitar a duras penas durante los 16 días que estuvo de Alcalde en funciones de Torrijos, pero que era algo ya inevitable, y fue el inicio de las ejecuciones extraoficiales por parte de milicianos antifascistas de destacadas personas de la derecha torrijeña durante agosto de 1936, algo que los tribunales achacaron, paradójicamente a los representantes del Ayuntamiento Rivera y Fiscer, aun cuando éstos hicieron lo imposible, llegando incluso a enfrentarse y enemistarse con el Comité, para frenar estas campañas de las que ellos, como personas ajenas el Comité, no eran políticamente responsables. 

Es de remarcar que, como se ha mencionado aquí y se describe en el libro de Morales Gutiérrez, a pesar de que Rivera y Fiscer dirigían el Ayuntamiento de Torrijos y eran, al menos en el papel, las máximas autoridades y responsables de todo lo que ocurría en el municipio, la realidad es que, en la práctica, quien ejerció el poder político y militar real en Torrijos entre julio-septiembre de 1936 fue el Comité local del Frente Popular y los milicianos que lo dirigieron, entre ellos Florencio Rodríguez “Patapaño” o Manuel Sánchez “Clavel”. 

Ello derivó en que, a pesar de los intentos de frenar los asesinatos e incluso participar en la huida de algunos derechistas locales por parte de Rivera y José Fiscer, se produjeran hasta 28 ejecuciones de personas de derechas en Torrijos entre julio-agosto de 1936 por parte de los milicianos del Comité local de Torrijos ayudados por milicianos foráneos, y que llegó a contar con la ejecución de destacadas personalidades locales y nacionales, como Julio González Sandoval, que fuera diputado nacional de la CEDA, los hermanos Eugenio y Teodomiro Yébenes, el ex alcalde conservador de Torrijos Ángel González Angulo, o los sacerdotes, curas y religiosos Liberio González, Padre Guillén, Juan Francisco Fernández o Eduardo Martínez de Carriches, éste especialmente vinculado como veremos más tarde con las acusaciones personales a José Fiscer. 

Con la evolución de la guerra civil, las izquierdas empezaron a perder terreno y así, las tropas nacionales que venían de Andalucía y Extremadura llegaron a finales de verano a la provincia de Toledo, quedando ocupada por los franquistas en su parte norte, tomando Talavera el 3 de septiembre de 1936, Torrijos el 22 de septiembre y terminando por tomar la ciudad y el Alcázar de Toledo el 27 de septiembre de 1936, al mando de los militares franquistas y de los moros al mando del general José Enrique Varela, culminando la inicial campaña de Toledo. 

Tras la llegada de las tropas franquistas a Torrijos en septiembre de 1936, los representantes tanto del Ayuntamiento como del Comité republicano, se marchan exiliados del municipio en diferentes destinos; los miembros del Comité marcharan a Madrid, el Alcalde Agustín Rivera se exilia en Sueca (Valencia) y el Teniente de Alcalde José Fiscer marcha también a diversos lugares de la provincia de Valencia, no tanto por una incompatibilidad frontal con las nuevas autoridades como por miedo a la represión indiscriminada a todas las autoridades republicanas sin excepción que ya empezaban a conocerse. 




Durante su exilio en la retaguardia republicana entre septiembre de 1936 y julio de 1939, cuando es detenido, José Fiscer ocupa diversos destinos en la provincia valenciana. Así, según su propio testimonio en Talavera en 1941, Fiscer afirma que, tras marchase de Torrijos en septiembre de 1936, se traslada a Valencia, donde reside desde el 1 de diciembre de 1936, manteniéndose en todo momento apartado de toda actividad política, como lo evidencia su rechazo total a la oferta que le hacen las autoridades republicanas valencianas de ingresar en el Cuerpo de sanidad militar, y centrándose en su actividad profesional como médico. 

En Valencia, Fiscer afirma residir en la Calle Cuarte 61 (aunque otras fuentes, como el Jefe de FET-JONS de Mislata, que respalda a Fiscer afirma que reside en el numero 9), donde mantiene una excelente relación con sus vecinos, y donde relata y afirma su apoyo al Auxilio Azul (asociación clandestina potenciada por falange de apoyo a los presos políticos falangistas en las cárceles republicanas) y a los presos locales de derecha en Valencia. 

Concretamente, en este testimonio se afirma como su hija Josefa (Pepita) Fiscer, se acercaba a la prisión cercana a su domicilio del Quart de Valencia (por cercanía y por importancia, debe referirse a la Prisión del Convento de Santa Úrsula, ubicada junto a las Torres del Cuart, y a escasos metros del domicilio de la familia Fiscer en Valencia) para ayudar y mantener a presos de derechas locales, con los cuales José Fiscer, presumiblemente, mantendría conversaciones e intercambio de información de la evolución del frente de guerra. 

Así mismo, durante su estancia en la retaguardia republicana durante la guerra civil, José Fiscer ejerció otros cargos profesionales relacionados con la medicina. Así, según afirman los documentos de su juicio sumarísimo, José Fiscer, desde marzo de 1937 hasta 1939 ocupa el cargo de Director del Hospital Tracomatoso (Anti-tracomatoso según otros documentos) de Campanar-Valencia como jefe médico local afirmando, según fuentes documentales, en aquellas épocas sus simpatías con el movimiento nacional. Según Tomas Peset, Inspector Provincial de la Valencia republicana, afirman, no obstante, que Fiscer ocupa su cargo a partir del 9 de marzo de 1938. 

Tras la entrada de las tropas franquistas en Valencia el 30 de marzo de 1939, José Fiscer, como muchos republicanos locales que no pueden (o quieren) marchar hacia el exilio (se afirma en los documentos que las autoridades hacen repetidas ofertas para marchar al exilio a José Fiscer que éste rechaza, seguramente motivado por su convencimiento en no haber tenido ninguna responsabilidad penal o criminal durante el periodo republicano), marcha de la recién tomada capital política de la República hacia el interior del país donde poder pasar desapercibido en el anonimato y retomar su vida profesional con normalidad. 

5) Detención, encarcelamiento y caída en desgracia

Así, en algún momento entre marzo-julio de 1939, José Fiscer marcha a Madrid. Desde septiembre de 1936, Torrijos había quedado en manos de las tropas franquistas y es de suponer que desde ese momento se fomentan las denuncias de los vecinos contra los dirigentes republicanos, entre los cuales estaban los responsables locales del Ayuntamiento del Torrijos republicano Rivera y Fiscer, que son delatados a las autoridades como responsables de los abusos supuestamente cometidos por las autoridades republicanas locales. 

Frutos de estas denuncias de los vecinos de Torrijos contra el Teniente de Alcalde José Fiscer, el estado inicia su búsqueda, que finaliza cuando el médico republicano es detenido el día 6 de julio de 1939 en la Calle Cuesta Zarza 6 de Madrid (no sabemos si se trata de la Calle de la Zarza, que conectaba Preciados con Arenal, en las inmediaciones de la Puerta del Sol), y trasladado automáticamente por una pareja de la Guardia Civil a la Cárcel de Torrijos, donde es incomunicado acusado de graves delitos durante sus cargos políticos municipales. En este proceso de investigación contra su persona, se le incauta su cartera personal profesional de la Federación de Sindicatos Médicos nº853. 

A partir de este momento, entre julio de 1939 y mayo de 1945, se inicia el periplo de José Fiscer por las cárceles de postguerra, pasando sucesivamente por las prisiones de Torrijos, Toledo y Yeserías-Madrid (Morales Gutiérrez afirma que estuvo en la Cárcel de Aranjuez, pero no queda constancia en su sumario de ello, lo cual puede haber sido motivo de confusión por haber declarado en Aranjuez, lo que no significa que estuviese preso allí) durante más de 5 años de constantes juicios sumarísimos, acusaciones y represiones políticas que convierten los últimos años de su vida en un auténtico calvario, que mina su salud física y que debilita gravemente su figura profesional y personal. 

A partir de 1939, el nuevo estado inicia un expediente de depuración de responsabilidades contra José Fiscer Barbeyto en el que vierten todas las acusaciones que hacen contra él. Así, en 1939 se inicia un expediente contra Fiscer en el que se le acusa de ser vicepresidente del Comité local (confundiéndose el Comité del Frente Popular en el que ni Fiscer ni Rivera participaron jamás, con el Ayuntamiento local), y de ordenar entre el 20-22 de julio de 1936 como Presidente del Comité Local (haciendo referencia a los 16 días en que fue Alcalde en funciones de Torrijos) el registro minucioso de los domicilios de personas de derechas de Torrijos para recoger armas, estando él personalmente presente en ese proceso (por ejemplo en la casa de los Yébenes). 

El 18 de noviembre de 1939, estando aún recluido en la Cárcel de Torrijos (donde debió estar entre julio de 1939 y febrero de 1940, a partir de lo cual es trasladado y permanece en Toledo), se le acusa por primera vez del asesinato del Cura de Carriches (el mencionado Eduardo Martínez) el cual, en una fecha indeterminada de los primeros días de la guerra civil se refugia en Torrijos en la casa de Rufino Díaz Carrillo y, al ir al domicilio personal de José Fiscer a verle para pedirle protección se topan en su domicilio con una guardia de milicianos del Comité local y al llamarle para la entrevista personal, éste no acude, abandonándolo a su suerte y provocando su posterior asesinato por los milicianos. 

En esta vista, además se le acusa de que durante los días 20-21 de julio de 1936, siendo Alcalde provisional abre la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Torrijos para que fuese saqueada. 

Ante ello, 5 días después, Fiscer declara que no fue avisado por los milicianos de la presencia del Cura de Carriches, motivo por el cual no le pudo atender y proteger, y negando rotundamente el asalto al Cuartel. La primera condena firme contra José Fiscer tiene lugar el 15 de marzo de 1940 en Toledo, cuando las autoridades le condenan por primera vez a 30 años de cárcel, acusándoles además de los delitos mencionados, de haber forzado a las personas adineradas de Torrijos a entregar sumas de dinero depositadas en una cuenta a nombre del Comité local de Torrijos en el Banco Español de Crédito, de detener a todos aquellos que se negaran a hacerlo y de ordenar a milicianos locales a incautarse alhajas de la iglesia local, algo del todo ilógico por el carácter católico del preso.

Ya el 6 de febrero de 1940, José Fiscer figura como trasladado y recluido en la Cárcel Provincial 2 de Toledo, condenándole nuevamente a 30 años de cárcel. Además, en estos nuevos juicios que se llevan a cabo contra Fiscer en Toledo, se le añade el ser responsable, por su responsabilidad al frente del Ayuntamiento de Torrijos, de la muerte el 13-14 de agosto de 1936 de los hermanos Yébenes, Ildefonso Martín, Ildefonso Martín Montero, Julio González Sandoval, Fausto Gallarza Cebeira, Antonio Montero Cebeira, Florencio del Castillo Martínez, Florencio del Castillo Cebeira, y Eduardo Moreno Montero. 

Es en este contexto cuando José Fiscer, en el seno de uno de los numerosos juicios que se comenten contra él, escribe una carta de defensa el 1 de abril de 1941 en la Prisión Provincial Habilitada 2 de Toledo, que supone un auténtico alegato defensivo que evidencia la amplia formación intelectual de Fiscer. La carta, de varias hojas por las dos caras de extensión, tiene varias partes. 

Empieza Fiscer excusándose de todos los delitos y cargos en su contra por un alegato en el que usa y se fundamenta en la jurisprudencia alemana para argumentar el principio del deber cumplido y tratar de justificar sus acciones en el deber de los cargos para los que fue designado en época republicana. Remarca su pertenencia a partidos republicanos de corte moderada, ya mencionado, su pasado en la Dictadura primorriverista, los ya mencionados hechos relatados anteriormente de sus experiencias y cargos políticos en época republicana. 

Permanece en la misma prisión toledana, donde se ratifican en sucesivos juicios militares sus condenas a 30 años de cárcel por su responsabilidad política en Torrijos hasta el 1 de enero de 1944 cuando, contando ya con 60-61 años de edad y con una salud debilitada por su estancia durante 5 años en las duras cárceles, es trasladado al Hospital Penitenciario Eduardo Aunós. 

Se vuelve a confirmar su condena a prisión e incluso se le llega a condenar a muerte en Madrid el 13 de marzo de 1944, suponiendo todo ello una autentica tortura permanente para un ya muy debilitado José Fiscer. 




En las Prisiones de Toledo permanece José Fiscer entre el 6 de febrero de 1940 hasta, al menos el 26 de marzo de 1944 cuando figura en los expedientes ya como preso en la Cárcel de Yeserías-Madrid, una de las más duras y hacinadas prisiones de Madrid, donde se le vuelve a condenar, en un juicio en Madrid el 3 de abril de 1944, y a pesar de los numerosos testimonios y escritos de destacados falangistas toledanos y valencianos a su favor, en un consejo de guerra militar a 30 años de cárcel, contando ya con 61 años de edad. 

A lo largo de su expediente militar, encontramos dos interesantes y valiosísimos documentos de liquidación de tiempo de condena, expedido por las autoridades , en los que se detalla su permanencia en prisión. 

En un primer documento fechado en Madrid el 18 de agosto de 1944, se afirma que Fiscer es encarcelado por primera vez el 4 de agosto de 1939 (poco menos de un mes después de su detención en Madrid) y hasta el momento lleva ya 5 años y 14 días de cárcel, quedándole aun 24 años de prisión. 

La situación de Fiscer, no obstante, mejora considerablemente a partir de 1945. Según Morales Gutiérrez, las gestiones y consejos de su amigo Agustín Conde, y la actitud del régimen de moderar la represión política ante la victoria aliada en la II Guerra Mundial, motivó que muchos presos políticos y represaliados republicanos se vieran positivamente favorecidos por las rebajas de penas de las autoridades a lo largo de este año de 1945. 

Y Fiscer es uno de esos muchos beneficiados por esta moderación del régimen . Así, José Fiscer es incluido en un documento de libertad condicional vigilada en la Prisión Escuela de Madrid el 31 de mayo de 1945. Así, se establece que José Fiscer, ya con 63 años de edad, se le reconoce como beneficiario de una orden del 31 de mayo de 1945 (sin embargo en el BOE del Ministerio de Justicia se fecha el 29) según la cual se le concede la libertad condicional, obligándole a fijar su residencia en Madrid bajo la vigilancia permanente de la Junta Provincial de Libertad Vigilada. 

Fruto de ello, José Fiscer Barbeyto es liberado oficialmente de la Cárcel de Yeserías de Madrid el día 31 de mayo de 1945, después de casi 6 años de cárcel en Torrijos, Toledo y Madrid por unos delitos que nunca llegan a ser probados. 




Finalmente, en una última condena en Madrid el 4 de septiembre de 1950, se le conmuta la pena de 30 años de reclusión mayor (cárcel) por el que es acusado inicialmente por el de 20 años de reclusión menor (libertad vigilada), lo cual es confirmado en un segundo documento de liquidación de tiempo de condena fechado en Madrid el 28 de septiembre de 1950, en el que, además, prevé la extinción de la condena para el 3 de agosto de 1959. 




Ya en libertad condicional vigilada desde mayo de 1945, José Fiscer fija su residencia obligada en Madrid, donde aún sobrevive, ya muy dañado física y anímicamente, 14 años más. 

Allí Fiscer, muy mediatizado por sus muchos años de cárcel y condena, aguanta las últimas condenas judiciales dadas en 1950 apenas 9 años después, hasta fallecer definitivamente en su domicilio de la Calle Sagasta 34 de Madrid el 31 de enero de 1959 a los 77 años de edad, tal y como figura en su esquela del periódico ABC, siendo sepultado en el Cementerio de San Justo de Madrid, donde continúa enterrado.




Fuentes;

-Archivo General e Histórico de Defensa.

-"La ilustración de Sierra Morena y Andalucía". Web de Francisco José Pérez-Schmid Fernández. 2008-2017.

-"Memoria acerca del estado de la Universidad Literaria de Granada". Universidad de Granada, 1894.  

-“Torrijos 1931-1944”. Juan Antonio Morales Gutiérrez. Toledo, 2012.

-Biblioteca de la Universidad de Castilla- La Mancha.

-"La ciudad de Toledo en la Edad de Plata (1900-1939). Un estudio de sociología cultural urbana". Tesis Doctoral de Laura Lara Martínez. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2010.

-"El Hospital Provincial de Toledo. 75 años desde su inauguración". Diputación de Toledo. Toledo, 2008.

-Causa General de Torrijos. 1939. Archivo Histórico Nacional.

-B.O.E. del Ministerio de Justicia del 31 de mayo de 1945.

-Hemeroteca ABC.

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