viernes, 8 de agosto de 2025

Política y Sagradas Escrituras; la monarquía.

 


"Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 

Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.

Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. 

Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. 

Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.

Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. 

Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey.  

Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;  y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.  

Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. 

Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. 

Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová.

Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad".

1 Samuel 8:1-22.


 

"Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo.

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. 

Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 

Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos".

1 Crónicas 29:10-12.

 


"Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.

No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere. 

Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: Qué haces? 

El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio".

 Eclesiastés 8:2-6.



"Un gobernante sabio instruye a su pueblo; el gobierno del prudente es ordenado.

Según el gobernante, así son sus ministros; según el jefe de la ciudad, así son sus habitantes.

Un rey licencioso arruina a una ciudad; si los gobernantes son sensatos, la ciudad crece.

En manos de Dios está el gobierno del mundo; a su tiempo le da el jefe que le hace falta".

Eclesiástico 10: 1-4.



"Escuchen, reyes, y entiendan; aprendan, gobernantes de todo el mundo; pongan atención, ustedes que dominan multitudes y presumen de gobernar a muchos pueblos.

El Señor, Dios altísimo, les ha dado poder y autoridad; él examinará las obras de ustedes e investigará sus intenciones".

Sabiduría 6:1-3.

jueves, 29 de mayo de 2025

El carlismo y las colonias

 



"No hay peor sordo, que el que no quiere oir, ni peor ciego que el que no quiere ver.

Precisamente, así le sucede a los liberales, y revolucionarios de todo pelaje con el carlismo. 

La historia prueba que la conducta de la gran Comunión tradicionalista para con nuestras colonias, no ha podido ser en todas épocas más desinteresada y patriótica y, sin embargo, ningún liberal lo reconoce y mucho menos lo aplaude. 

Por el contrario, los partidos liberales, lo mismo los radicales que los conservadores, en todas épocas también, han puesto en práctica su famoso aforismo; sálvense los principios y perezcan las colonias, desastre que al fin hemos tenido la desgracia de presenciar en nuestros días, por obra y gracia del liberalismo y del régimen imperante.

Definitivamente y para siempre, hemos perdido los restos gloriosos de nuestro incomparable imperio colonial, a saber:  Cuba, Puerto Rico y los archipiélagos filipino y de Joló, aproximadamente unos diez millones y medio de súbditos y cuatrocientos veintitantos mil kilómetros cuadrados, desastre sin ejemplo en los anales de España.

Entre los liberales españoles y la masonería siempre ha existido y existe verdadera confraternidad.

A la vista tenemos la corroboración reciente de esto mismo. ¿Quién no recuerda que el Katipunán masónico filipino, por confesión del mismo general Blanco, durante cuyo mando estalló la insurrección en el Archipiélago, fue quien organizó la rebelión contra la metrópoli y es quien, entendiéndose con los masones de la península y con los yanquis, ha despojado a España de nuestra más rica colonia?

¿No sabe todo el mundo que el actual "Gran Maestro" de la masonería española, Sr. Morayta, los masones Puga y Caballero y el periódico masónico "La Paz", estuvieron procesados como presuntos cómplices de la insurrección filipina?

Por el contrario, la conducta de la gran comunión carlista, ha sido siempre, es en la actualidad, y lo será mientras aliente, eminentemente desinteresada, y patriótica.

Jamás ha puesto el menor obstáculo a los gobiernos liberales, constituídos para que sofocasen las insurrecciones de nuestras colonias, en muchos casos sus nombres se han ofrecido a los gobiernos de Madrid, para organizar guerrillas o batallones o combatir individualmente en defensa de la integridad del territorio y del honor de la gloriosa bandera española. 

Durante la primera guerra civil, Carlos V rechazó indignado las proposiciones de Holanda, que le ofrecía abundantes recursos para continuar y, quizá, concluir victoriosamente la lucha, a cambio de concesiones territoriales en Filipinas, y los documentos que lo acreditan pueden leerse en  la "Historia de Pirala". 

Durante la guerra civil última, Don Carlos propuso a su primo, Don Alfonso, una tregua patriótica, ofreciéndole su ejército para acabar con la insurrección cubana y, pelear si hubiera sido necesario, contra los felones Estados Unidos, y también corre impresa la carta con que se hizo este patriótico ofrecimiento, y por último, durante las azarosas circunstancias que venimos atravesando, y que han dado al traste con nuestro imperio colonial, con nuestras glorias tradicionales, el partido carlista se ha concentrado en su recogimiento patriótico, para que ni directa ni indirectamente, se le culpase nunca de los desastres que veía cernerse sobre España, y para contrarrestar los cuales se sentía sin fuerzas materiales, aunque con sobrados alientos morales. 

Compárese, pues, conducta con conducta, y diga el lector imparcial y sensato, quiénes son los verdaderos españoles, los hijos más amantes de su madre patria, si los liberales o los carlistas".

"El carlismo y las colonias". Eseverri, en El Correo Español, 10/12/1898.



"A mi primo Alfonso:

La actitud del Presidente de la República de los Estados Unidos, puede estimarse como preludio de una guerra si no reconoces la independencia de Cuba.

De que España haya llegado a tal ignominia, responde la Revolución que representas, sin ella no hubiera nacido esa rebelión parricida.

Reinando yo, jamás alcanzará fuerzas, que el legítimo derecho del que manda es el único que puede reformar sin imposiciones, ceder sin mengua, refrenar sin ira, gobernar sin pasión.

Pero se trata de la integridad de la Patria, y todos sus hijos deben defenderla. Que cuando la Patria peligra, desaparecen los partidos políticos. Solo quedan españoles.

Si la guerra llega a estallar, te ofrezco una tregua por el tiempo que dure la lucha contra los Estados Unidos. 

Pero entiéndase bien que la única causa de la tregua que te propongo es la guerra extranjera, y que mantengo mis derechos a la Corona.

Más allá de los mares carezco de territorio que dominen mis armas, y no puedo mandar a Cuba a mis leales voluntarios, pero defenderé estas Provincias y el litoral cantábrico, armaré en corso a los indómitos hijos de estas costas, donde nacieron Elcano, Legazpi y Churruca...

Tu primo, Carlos".

Carlos VII: Escritos Políticos.

lunes, 26 de mayo de 2025

La nueva dinastía carlista


 




Texto de sucesión del liderazgo carlista de Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este a Don Javier de Borbón-Parma y , a su vez, de Don Javier de Borbón-Parma en su hijo y heredero Don Carlos Hugo.  

-El Requeté, 1 de marzo de 1939.

-Boletín IM. Información Mensual, 11/11/1975.

jueves, 15 de mayo de 2025

Autoridad, poder y propiedad

 



"Mandar y obedecer no sólo son cosas necesarias, sino también convenientes, y ya desde el nacimiento algunos están destinados a obedecer y otros a mandar. 

Y hay muchas formas de mandar y de obedecer, y siempre es mejor el mando sobre subordinados mejores: por ejemplo, mejor sobre un hombre que sobre una bestia, porque la obra llevada a cabo con mejores elementos es mejor. 

Dondequiera que uno manda y otro obedece, hay una obra común. 

En efecto, en todo lo que consta de varios elementos y llega a ser una unidad común, ya de elementos continuos o separados, aparecen siempre el dominante y el dominado, y eso ocurre en los seres animados en cuanto pertenecen al conjunto de la naturaleza".

"De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre. 

Como aquel a quien Homero vitupera: sin tribu, sin ley, sin hogar, porque el que es tal por naturaleza es también amante de la guerra, como una pieza aislada en el juego de damas".

"Pero ni aunque sea lo mejor esto: que la comunidad sea lo más unitaria posible, tampoco esto es evidentemente probado por el hecho de decir todos a la vez «mío» y «no mío».

Ésta es, según Sócrates la señal de que la ciudad es perfectamente unitaria.

La palabra «todos» tiene un doble sentido. Si se entiende en el de «cada uno», tal vez se estaría más cerca de lo que Sócrates quiere significar, pues cada uno llamará su hijo al mismo individuo, y su mujer a la misma; y sucedería de la misma manera con la hacienda y con cada una de las cosas. 

Pero, de hecho, no lo dirán en ese sentido los que tienen las mujeres y los hijos en común, sino que hablarán de «todos» y no de «cada uno en particular». 

E igualmente respecto de la hacienda: será de «todos», pero no de «cada uno» de ellos. Así pues, al decir «todos» está claro que hay un cierto equívoco. Los términos «todos», «ambos», «pares» e «impares», por su doble sentido, producen silogismos erísticos. 

Por eso, el que todos digan lo mismo está bien, pero no es posible y no conduce en absoluto a la concordia.

Además de eso, la propuesta tiene otro inconveniente: lo que es común a un número muy grande de personas obtiene mínimo cuidado. 

Pues todos se preocupan especialmente de las cosas propias, y menos de las comunes, o sólo en la medida en que atañe a cada uno. En cuanto a los demás, más bien se despreocupan, en la idea de que otro se ocupa de ello, como ocurre en los servicios domésticos: muchos criados sirven en ocasiones peor que un número menor. 

Cada ciudadano tendrá mil hijos, y a éstos no como propios de cada uno, sino que cualquiera es por igual hijo de cualquiera; así que todos se despreocupan igualmente.

Además, dirá «mío» a tal hijo, feliz o desgraciado, cada ciudadano, sea cual sea su número, refiriéndose de la misma manera a cada uno de los mil o cuantos tenga la ciudad: «mío» o «de Fulano»; y aún eso de manera insegura, pues no es claro a quién le aconteció nacerle un hijo o que siga vivo una vez nacido".


"Política".  Aristóteles

sábado, 10 de mayo de 2025

La naturaleza del carlismo

 


"El recuerdo de las guerras carlistas comienza ya a esfumarse.

Fácilmente se explica que los hombres ofrenden su vida en defensa de su patria, pero que luchen con encono, cuando la causa del batallar radica en que ocupe el trono la hija de Fernando VII o el hermano de éste, Carlos María Isidro, es cosa que solo se concibe pensando en que Isabel y Don Carlos se habían convertido en símbolos.

El tipo del carlista constituye un caso curioso, singular y digno del mayor respeto por las profundas raíces de su convencimiento, y la firmeza de su fe; una fe ciega, que no quebrantan las mayores y más definitivas derrotas, que hoy, como ayer, y como entonces permanece incólume, esperando a su verdadero Rey.

Vida, hacienda, afectos los más queridos, el carlista está siempre dispuesto a sacrificarlo por la causa. 

Es un fenómeno digno de notarse que en el campo de la política, donde los cambios de opinión y de actitud son cosa corriente, el carlista no cambia, es siempre el mismo, no va de un campo al contrario.

En la guerra civil, en el campo carlista hubo dos hombres representativos, Zumalacárregui y Cabrera. En el opuesto bando, solo uno; Espartero".

"Espartero. El general del pueblo". Conde de Romanones. 



"No son turbas famélicas, enamoradas de los bienes ajenos. 

Todo el mundo parece en tal ocasión tranquilo, grave, convencido de que está cumpliendo un deber. 

Por contrarios que seamos a la causa que defienden.  ¿Cabe desconocer que hay mucho en eso que merece respeto, y no poco de grande?

Sabed que esos enemigos vuestros son hombres de ideas también, gente que de veras y no de burlas, antepone su convicción, su fé religiosa, a todo material interés, y a todos los sentimientos mundanos. 

Vedlos ahí exponiéndolo todo por una idea, hasta sus privilegios históricos. 

Los habitantes de esos Pirineos, por más que os ofenda en general a todos, creen en la Madre de Dios, y en sus milagrosas intersecciones. 

Ni basta con despreciar como atrasadas y supersticiosas semejantes devociones: harto las han despreciado ya y en balde los incrédulos".

"Introducción al libro Los Vascongados, su país, su lengua y el príncipe L. L. Bonaparte de Miguel Rodríguez-Ferrer". Antonio Cánovas del Castillo.  

La tradición

 



"Pero desde mi juventud hasta hoy, hay algo que nunca pude comprender. Nunca he podido comprender de dónde es que la gente ha sacado la idea, de que la democracia se opone en cierta forma a la tradición.

Evidentemente, la tradición es sólo la democracia prolongada a través del tiempo. Es creer en un concierto de vulgares voces humanas, más que en un registro aislado y arbitrario de los hechos. 

El hombre que cita a un historiador alemán en su ataque a la tradición de la Iglesia Católica, apela estrictamente a la aristocracia.

Recurre a la superioridad de un experto para oponerla a la tremenda autoridad de una muchedumbre popular.

Es fácil ver por qué una leyenda es tratada, y debe ser tratada, con más respeto que un libro de historia.

La leyenda, generalmente la hace la mayoría de la gente sensata de un pueblo. El libro, generalmente está escrito por un sólo loco del pueblo. 

Aquellos que contra la tradición arguyen que los hombres de ayer eran ignorantes, pueden ir con sus argumentos al Club Carlton, manifestando que los votantes de los garitos son ignorantes. No nos hace nada.

Si cuando se trata de asuntos cotidianos, concedemos gran importancia a la opinión unánime del común de los hombres, no hay razón para que la menospreciemos cuando se trata de fábulas y de historia. 

La tradición podría definirse como una extensión de esa franquicia.

Tradición, significa dar votos a la más oscurecida de todas las clases: nuestros antecesores. Es la democracia de los muertos. 

La tradición rehúsa someterse a la pequeña y arrogante oligarquía de aquellos que casualmente, andan por ahí.

La democracia pone objeciones a los hombres por ser incapacitados por el accidente de su nacimiento; la tradición se las pone por ser incapacitados por el accidente de su muerte. 

La democracia nos aconseja no desoír la opinión de un hombre bueno; aunque sea nuestro mucamo. La tradición nos pide que no desoigamos la opinión de un hombre bueno; aunque sea nuestro padre. 

Yo por lo menos, no puedo separar las ideas de democracia y de tradición; me parece evidente que ambas son una misma idea.

Tendremos a los muertos en nuestros concilios. Los antiguos griegos votaban en piedras; éstos, votarán en lápidas. 

Todo es perfectamente oficial y correcto, puesto que muchas lápidas, como muchas papeletas de votar, están marcadas con una cruz.

Debo decir primero, qué si he tenido una inclinación, siempre fue una inclinación a favor de la democracia, y por consiguiente, de la tradición".


"Ortodoxia". G.K. Chesterton. 

jueves, 8 de mayo de 2025

Foralismo y antiforalismo

 



"Amante de la descentralización, hoy os digo pública y solemnemente:

Hace un siglo y medio, que mi ilustre Abuelo Felipe V creyó deber borrar vuestros fueros del libro de las Franquicias de la Patria.

Lo que él os quitó como Rey,  yo como Rey os lo devuelvo; que si fuisteis hostiles al fundador de mi dinastía, baluarte sois ahora de su legítimo descendiente.

Yo os devuelvo vuestros fueros, porque soy el mantenedor de todas las justicias.

Y España sabrá que en la bandera donde está escrito Dios, Patria y Rey, están escritas todas las legítimas libertades".

Carlos VII. Escritos políticos. 



"Si no se habían de dejar los fueros a las Provincias Vascongadas, no había más remedio que quitárselos. 

Y para quitárselos no había más que dos caminos; uno...quitar los fueros por medio de las armas en un momento dado, sin contemplaciones de ninguna especie,  y sin oir a aquellos habitantes. 

Otro, que consistía en llamar a aquellos habitantes, querer oírles y querer concertar con ellos todas aquellas medidas que hicieran más fácil el tránsito del uno al otro sistema. 

Pero no he encontrado ni uno solo de los representantes de aquellas provincias que quisieran entrar en un arreglo.  

¿Y qué ha sucedido?  Pues ha sucedido que el Gobierno tuvo que derogar todo el anterior régimen de los fueros".

Antonio Cánovas del Castillo. Sesión de las Cortes, 15-11-1881.