martes, 14 de abril de 2026

Prevención de la islamofobia y la radicalización violenta en jóvenes

 



1) Análisis de la realidad

 

Los atentados terroristas islamistas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos y, especialmente para nuestro país, los del 11 de marzo de 2004 en Madrid, con un saldo de casi 200 muertos, abrieron una importante brecha en el sentimiento de seguridad y convivencia en los países occidentales.

 Hasta ese momento, el fenómeno del terrorismo y de la radicalización violenta se reducía, y no era poco, a los "enemigos internos" en cada país (ETA, IRA, Brigadas Rojas, red Gladio...)

 Sin embargo, los atentados islamistas, las guerras que aún inestabilizan oriente medio y la migración de gentes de esos países huyendo de la guerra, sumado al surgimiento de fenómenos como Al Qeda o más reciente el ISIS y los lobos solitarios, han generado un sentimiento de hostilidad de doble vía; parte de la población nativa española, alentada por medios y discursos políticos, ha caído en un proceso de radicalización islamófoba que se traduce, como veremos, en una franca y abierta hostilidad hacia esta comunidad, que va del rechazo al atentado. 

 Por otro lado, la vulnerabilidad de la población inmigrante por su precariedad vital y laboral, sumado al estigma del terrorismo, han podido generar movimientos de radicalización que se han visto especialmente en el caso de la guerra del ISIS, con decenas de jóvenes musulmanes nacidos en países occidentales de segunda generación, que marcharon a oriente medio a luchar, radicalizados en redes y comunidades locales. 

 Es precisamente esta doble vía de radicalización, nativa e inmigrante, la que se pretende abordar, especialmente entre los jóvenes Los problemas de convivencia, hasta entonces puntuales, pasan a magnificarse, creando problemas de radicalización y convivencia que no se corresponden ni con la realidad demográfica objetiva ni con la argumentación usada por unos y otros (invasión musulmana vs guerra santa contra occidente) que, sin embargo, resulta atractiva para jóvenes, en muchos casos, vulnerables y con pocas expectativas, como se puede ver en las diferentes teorías de los orígenes de la radicalización. 

 En ambos casos, y especialmente en los jóvenes vulnerables de comunidades migrantes, podemos encontrar un modelo de significación, es decir, el deseo de significar, ser alguien o parte de algo, en gran medida debido a la situación traumática de sus familias (abandono de sus países de origen en primera o segunda generación, pobreza, aislamiento y marginación social, viviendas precarias, inestabilidad laboral y percepción del rechazo social) que puede ser contrarrestada con una causa ideológica radical, especialmente accesible en redes sociales o en el entorno religioso local de sus comunidades.

También encontraríamos un modelo de identidad social, donde el sentimiento de pertenencia a una raza o grupo, en este caso el islámico atacado por occidente, refuerza la percepción de comunidad, fortaleza y seguridad individual y colectiva.

 Como afirma Mark Juergensmeyer en su libro “Terrorismo religioso”;

 “Esas guerras transmiten una sensación de importancia y de finalidad a hombres que encuentran el mundo moderno sofocante, caótico y descontrolado… las guerras imaginarias identifican al enemigo, la fuente de sus fracasos personales y políticos, les dan una sensación de su propio potencial para el poder.

 La juventud de la mayoría de los miembros de los movimientos les convierten en socialmente marginales…especialmente acusada en sociedades tradicionales construidas en torno a las unidades familiares….y los movimientos religiosos proporcionan un hogar y un amplio parentesco”. 


En España, y especialmente en Madrid, la presencia musulmana ha sido magnificada para intentar causar una sensación de temor vinculada al terrorismo, pero los datos dicen otra cosa. 

 En el artículo online “Los musulmanes en España superan los 2,4 millones”, escrito por Noemí A. el 1 febrero de 2024 en el diario digital “Moncloa”, se afirma que; 

 “Un total de 2.412.344 musulmanes viven en España, un 2,7% más (63.056 más) que el año anterior, según el Estudio demográfico de la población musulmana, elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y por el Observatorio Andalusí, y que recoge datos hasta el 31 de diciembre de 2023. Del total de ciudadanos musulmanes residentes en España, 1,3 millones son extranjeros (55%) y algo más de un millón, españoles (45%). De los extranjeros, la mayoría son originarios de Marruecos (879.943), Pakistán (100.496) y Senegal (83.260)”. 

 Concreta el artículo; 

 “Por comunidades autónomas, el mayor número de musulmanes se concentra en Cataluña (660.392), seguida de Andalucía (395.913), Madrid (320.019), Comunidad Valenciana (256.819) y Murcia (140.924). Mientras, las comunidades con menos población musulmana son Cantabria (6.580) y Asturias (9.771)”. 

 Habida cuenta que, según la Estadística Continua de Población del I.N.E. del 1 de enero de 2026, “la población de España se situó en 49.570.725 habitantes” y que, según la Junta de Gobierno de la ciudad de Madrid en su revisión anual del Padrón Municipal del 1 de enero de 2025, “la capital incrementó su población, situándose en 3.527.924”, no parece que las cifras de población musulmana supongan el sobredimensionado problema de integración que en muchas plataformas se anuncia. 

 Los datos, no obstante, tampoco engañan en lo relativo a, precisamente, los serios problemas de prejuicios que conducen a la radicalización.

 El 24 de noviembre de 2020, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones publicaba la “Encuesta sobre intolerancia y discriminación hacia las personas musulmanas elaborada por Rosa Aparicio Gómez, investigadora de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón”.

 Los resultados son clarificadores.

 En el estudio, a la pregunta “Opinión sobre los sentimientos favorables o desfavorables que se tienen en España hacia algunos colectivos”, los encuestados en Madrid daban una nota de 2,5 sobre 6 en relación a los musulmanes, la segunda más baja junto a los gitanos.

 A la pregunta “Opinión sobre la medida en que se discrimina a algunos colectivos en España”, los encuestados en Madrid daban una nota de 4 sobre 6 en relación a los musulmanes, siendo el colectivo más discriminado a juicio de los encuestados.

 A la pregunta pregunta “Opinión de los encuestados de la medida en que existe islamofobia en España”, los encuestados en Madrid daban un 79% entre mucha y bastante. 

 También es llamativo, para nuestro análisis, el papel que juegan aquellos que, según la opinión pública, incendian estos discursos. A las preguntas “¿Qué o quiénes cree que han contribuido al aumento de la islamofobia?”, “¿Cuál de los agentes o situaciones piensa que ha contribuido más al aumento de la islamofobia?” y “Opinión sobre las principales razones por las que en España se rechaza, discrimina y, en su caso, se manifiesta hostilidad o se ejerce violencia contra las personas musulmanas”, resulta esclarecedor que los madrileños consideren; un 71% y un 52% en la primera a medios de comunicación y redes sociales, un 38 % (la más alta) en la segunda a los medios de comunicación, y un 84% (la más alta) en la tercera a la imagen negativa del Islam y de los musulmanes que propagan los medios de comunicación y las redes sociales. 

 En conclusión, para la autora del estudio “es claro que para los encuestados existen en España prejuicios hacia los musulmanes que los sitúa entre los grupos que serían más rechazados y discriminados. Estos prejuicios y sentimientos habrían aumentado en los últimos tiempos, siendo los medios de comunicación y el discurso de los políticos los principales responsables de dicho aumento”. 

 No es extraño, por tanto, que a la luz de estos datos, exista un riesgo real de radicalización extremista y violenta por parte de la juventud española, especialmente en Madrid, en lo relacionado a la presencia de la comunidad musulmana, tanto por parte de los españoles nativos susceptibles por parte de los medios de comunicación y las redes sociales, de una creciente islamofobia que puede derivar en acciones extremistas, como por parte de los sectores más jóvenes y marginados de las poblaciones musulmanas locales que, sintiendo el odio y el rechazo social existente en nuestro país, sean presa fácil del lenguaje radical que en redes sociales grupos como ISIS les ofrecen para su lucha santa contra occidente.

 

 2) Objetivos

 En mi opinión, el problema del riesgo de radicalización violenta entre los jóvenes españoles en lo relativo a este tema existe y es alta.

 Como señalan las encuestas y los análisis existentes, el riesgo es especialmente alto en el medio online donde más sociabilizan los jóvenes actualmente, y por ello, urge tomar en serio esta problemática y lanzar una serie de medidas para frenar y contrarrestar este creciente polarización.

 Entre los objetivos de este proyecto estarían;

 

-Reducir la brecha de odio existente en lo relativo a la islamofobia.

 -Contrarrestar las narrativas de odio existentes, especialmente en los medios de comunicación y las redes sociales.

 -Fomentar un espíritu crítico, reflexivo y tolerante entre los jóvenes.

 -Fomentar un mayor acercamiento y conocimiento de la realidad multicultural de nuestro país.

 -Fomentar el respeto a las instituciones democráticas como método y vía para la resolución de problemas.

 -Fomentar el respeto a los derechos humanos.

 -Ahondar en el mundo de las redes sociales y online, como lenguaje actualmente usado mayoritariamente por los jóvenes españoles. 

 -Crear en ellos canales, vías y medios de comunicación y conocimiento entre las diferentes culturas.

 

 3) Actividades.

 Para poder enfrentar esta múltiple problemática, he pensado en una serie de medidas y actividades que podrían ayudar a contrarrestar estos problemas y riesgos de radicalización entre la población joven en medios online.

 -Se podrían crear ejemplos online para los jóvenes de la integración de sus colectivos. Existe una imagen paradigmática entre los colectivos más marginalizados, especialmente los musulmanes, sobre su carácter ajeno a la cultura, historia y realidad española.

 En este sentido, podría ser interesante fomentar, desde los centros educativos y con participación del alumnado, la búsqueda online y exposición en lugares públicos, como centros sociales de las ciudades, de datos sobre la presencia milenaria del colectivo musulmán en España desde el año 711 hasta nuestros días.

 Los logros y aportaciones en cultura, arte, ciencias y la configuración inevitable de la presencia musulmana en la creación de la historia y de la identidad nacional española.

 -Crear canales para comunicar, a través de grupos de wassap y telegram, a jóvenes de diferentes culturas en las grandes ciudades, con un motor de búsqueda, para hacer actividades lúdicas positivas y de integración. 

 Es un hecho claro que, al final y a pesar de la aportación positiva de la teoría, es al final la convivencia en el día a día, fuera de los centros de sociabilización obligatoria (centros educativos) donde se forja la verdadera convivencia de los jóvenes. 

 Por ello, usar las redes sociales para facilitar el encuentro y conocimiento de jóvenes de diferentes culturas ayudaría a frenar la radicalización, destruir narrativas excluyentes y fomentar un mejor conocimiento y aceptación social. 

 

-Crear vídeos y propaganda de integración con un lenguaje joven y ameno e inundar las redes a favor de la integración. El gran método usado por los radicales y extremistas, tanto partidos y organización xenófobas españolas como organizaciones radicales islamistas, es sin duda alguna Youtube.

Se considera que es la principal y más importante vía de radicalización de la población joven. Muchos jóvenes no están interesados en leer gran cantidad de información teórica y para ellos, los vídeos atractivos acompañados de imágenes impactantes son mucho más eficaces que el mejor de los textos.

 Por ello, y para contrarrestar esta narrativa radical, se debería aprovechar el potencial difusor de este canal en la elaboración, igualmente, de vídeos que fomenten la aceptación, integración y cooperación intercultural y combatan el mensaje radical.

 

-En los colegios, institutos y centros sociales frecuentados por jóvenes, publicitar estas herramientas para que los jóvenes las conozcan.

 Para la mayor parte de los jóvenes españoles, tanto nativos como inmigrantes, los centros escolares son lugares de obligada asistencia durante la mayor parte del día y durante gran parte de su infancia, adolescencia y juventud. 

 Por ello, estos centros deberían comprometerse a la hora, no solo de apoyar, si no de difundir e incluso crear sus propias herramientas de comunicación online, además de fomentar las ya existentes, para contrarrestar el odio. 

 

-Crear juegos online de inclusión. El mundo gamer, desconocido por la mayoría de los adultos, es, sin embargo, el principal refugio de la generación de jóvenes españoles nacidos en la presente década del siglo XXI. 

 No es solo donde se entretienen, sociabilizan y contactan con otros jóvenes de todo el mundo al instante. Es, además, un lugar en el que se reproduce un microcosmos de la realidad en la que viven. Por ello, es importante aprovechar este canal para idear y crear juegos online y videojuegos que fomenten un mensaje de tolerancia, respeto y convivencia, alejados del odio, y que frenen el extremismo. 

 Ejemplos de ello ya existentes serían Radical Game (https://www.radicalgame.eu/es/creacion-de-cartas/#GameGuide), o los videojuegos del programa Peer to Peer. 

 

-Centrarse en incluir mensajes a favor de la integración en lugares online frecuentados por jóvenes, como TikTok, Instagram, Telegram, YouTube, podcast, gamers… donde los influencers se impliquen. 

 Como ya hemos dicho, estos canales suponen el medio de comunicación, sociabilización, ocio y entretenimiento mayoritario de los jóvenes españoles del siglo XXI. Es por ello necesario crear campañas de concienciación y rechazo al odio y a la radicalización. Además, para muchos jóvenes, los futbolistas e influencers son un ejemplo a seguir en el mundo online y en sus vidas cotidianas. 

 Por ello, aprovechar el tirón mediático de estas personas para que colaboren y fomenten lenguajes positivos de tolerancia e integración multicultural, sería una herramienta muy potente.

 

-Creación de páginas webs, que podrían ser difundidas por centros escolares, medios comunitarios e influencers en la red, con contenido teórico-práctico a favor de la integración y la tolerancia como métodos de interactuación.

 Ejemplos de ellos serían la página web impulsada por el Movimiento contra la Intolerancia “Educatolerancia” (https://www.educatolerancia.com/quienes-somos/) que combina teoría y juegos online, o los ya vistos programas exitosos como Radicalisation Awareness Network.

 

 En resumen y conclusión.

 Vistos los datos, creo que en España, y en Madrid especialmente, hay potenciales riesgos de radicalización violenta entre los colectivos jóvenes.

 Si bien Madrid no es la comunidad con más población musulmana (Cataluña encabeza la lista, con lo que ello conlleva de tensiones violentas), ello no reduce o excluye el peligro real por parte de entidades islamófobas e islamistas de aprovechar el caldo de cultivo de tensión permanente para fomentar actitudes de radicalización entre los jóvenes.

 Por un lado, organizaciones y partidos políticos de orientación islamófoba fomentan un clima de intolerancia, radicalización y odio que ya se saldó, por ejemplo, con el ataque por parte del colectivo Hogar Social Madrid (HSM), a la Mezquita de la M-30 en marzo de 2016.

 Por otro lado, según datos de la Agencia EFE, ya a mediados del año 2025, se habían detenido a 95 personas “por su supuesta relación con el terrorismo yihadista”.

 El riesgo, aunque no es alarmante como el enfrentamiento bélico abierto que se vive en comunidades del próximo oriente, existe. 

 En ambos casos, los radicales se sirven de los jóvenes, especialmente a través de los canales online que más frecuentan, para captar nuevos adeptos a su causa, y creemos que toda una batería de medidas y actividades, tanto lúdicas como educativas más arriba indicadas, al margen de la necesaria acción policial por otros canales y vías, es necesario para reducir el riesgo de radicalización.

 

 Fuentes.

 -Mark Juergensmeyer. “Terrorismo religioso”.

-Diario digital “Moncloa”.

-Estadística Continua de Población del I.N.E.

 -Junta de Gobierno de la ciudad de Madrid en su revisión anual del Padrón Municipal.

 -Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

-Radical Game (https://www.radicalgame.eu/es/creacion-de-cartas/#GameGuide).

-Movimiento contra la Intolerancia. “Educatolerancia” (https://www.educatolerancia.com/quienes-somos/) 

-Agencia EFE.

-Prevención, detección y atención de la radicalización violenta. Instituto de Formación en Intervención Social.

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